En Bloom Children's Center ofrecemos terapia profesional y especializada para niños que viven con autismo en Monterrey.

Los trastornos del espectro autista (TEA) son discapacidades del desarrollo causadas por diferencias en el cerebro. Los científicos aún no saben con exactitud qué causa estas diferencias en la mayoría de las personas con TEA. Sin embargo, algunas personas con estos trastornos tienen una diferencia conocida, como una afección genética. Los TEA tienen múltiples causas, pero la mayoría aún se desconoce.

Por lo general, no se puede notar ninguna diferencia en el aspecto de una persona con TEA, pero es probable que tenga maneras de comunicarse, interactuar, comportarse y aprender distintas a las de la mayoría de las personas. Las aptitudes mentales y la capacidad de aprendizaje de quienes tienen TEA, así como su capacidad para resolver problemas, pueden variar; hay desde personas talentosas hasta otras con problemas muy serios. Algunas personas con TEA necesitan mucha ayuda en su vida cotidiana; otras requieren menos. En la actualidad, el diagnóstico de los TEA incluye varias afecciones que antes solían diagnosticarse por separado: el trastorno autístico, el trastorno generalizado del desarrollo no especificado de otra manera (PDD-NOS, por sus siglas en inglés) y el síndrome de Asperger. Todas estas afecciones se llaman ahora trastornos del espectro autista.

¿Cuáles son algunos de los signos de los TEA? Las personas con TEA a menudo tienen problemas sociales, emocionales y de comunicación. También es probable que repitan ciertas conductas y que no quieran cambiar sus actividades diarias. Muchas personas con TEA también tienen diferentes maneras de aprender, prestar atención o reaccionar ante las cosas.

Es posible que los niños o adultos con problemas del espectro autista tengan las siguientes conductas :
  • No señalen objetos para mostrar interés (por ejemplo, puede que no señalen un avión que pase volando).
  • No miren los objetos que otra persona señala.
  • Tengan problemas para relacionarse con otros o no estén interesados en otras personas para nada.
  • Eviten mirar a los ojos y prefieran estar solos.
  • Tengan problemas para comprender los sentimientos de otras personas o para expresar sus propios sentimientos.
  • Aparenten no percatarse cuando las personas les hablan, pero respondan a otros sonidos.
  • Estén muy interesados en otras personas, pero no sepan cómo hablarles, jugar o establecer contacto con ellas.
  • Repitan palabras o frases.
  • No jueguen a imitar a los grandes (por ejemplo, puede que no jueguen a darle de “comer” a una muñeca).
  • Tengan problemas para adaptarse a cambios en la rutina.
  • Reaccionen de forma extraña a la manera en que las cosas huelen, saben, se ven, se sienten o suenan.
  • Pierdan las destrezas que en algún momento tuvieron (por ejemplo, puede que dejen de decir palabras que estaban usando anteriormente).